domingo, 13 de diciembre de 2009

EL LARGO VIAJE


Durante los últimos años, he anunciado tantas veces mi regreso a la tierra donde nací, que lo he convertido prácticamente en una obsesión; a cada paso veo la posibilidad de regresar y la convierto en una realidad en mi mente. He ilusionado a mi madre y a toda mi familia haciéndoles creer que era inminente mi regreso; salvo mi hijo mayor, que ha llegado al extremo de decirme: papá es preferible que anuncies tu llegada cuando te encuentres en el satélite del aeropuerto de Panamá”, lo que me parece realista. Este ir y venir no ha sido más que el zigzagueo por la interminable línea que marca el límite de la realidad, de lo que soy culpable pero otras personas también han contribuido a ello:
La primera vez, de la que tengo memoria fue cuando mi condena aún era de 30 años; dos policías llegan a la lúgubre celda que ocupaba y en tono firme, dicen: “Castrellón, con todas sus cosas”, lo que podía significar incluso la fatalidad pero era un engaño y hasta una manera pesada de divertirse.
Cuando los días del dictador en el poder llegaban a su término; en aquella oportunidad, su alter ego pidió refugio en Panamá y por aquellas cosas de la vida, alguien pensó en mi regreso como una contrapartida o tal vez, como una oportunidad y muchas especulaciones se produjeron al respecto; tanto así, que acá, la periodista “Delta” anunció su programa con unas fotografías en la pantalla, en donde nos ponía frente a frente y bajo el título de “Uno por uno”; lo que fue desmentido en su propio programa por el Primer Ministro “Salas”; a quien saludé personalmente, años después cuando fue al penal a visitar un coterráneo famoso; allí le pregunté sobre el incidente y me respondió: “ya no era posible porque cuando se le informó a las autoridades panameñas, el avión estaba en vuelo pero pudo ser, sólo que no empujaron lo suficiente”; así que este fue otro de los viajes de la imaginación.
¡Y, así! Viajé imaginariamente también, cuando el Dr. Antinori hizo las primeras gestiones de mi regreso y me visitó en dos oportunidades en el penal. Y, después, cuando continuaron con la gestión los siguientes Defensores del Pueblo, quienes también me visitaron; eran pasos audaces para el momento pero grandiosos y también, la oportunidad de estrechar las manos de los coterráneos, que se preocupaban por mi suerte.
Pero el viaje continuó y en una oportunidad, con motivo de la visita del Primer Ministro Valle Riestra a un preso célebre, el Dr. Simon, que paradójicamente, años después, también sería Primer Ministro. Esa vez, el visitante, al igual, fue a verme y en presencia del Defensor del Pueblo Peruano y del Ministro Quispe, que sonrió irónico ante la explicación que daba sobre mi situación legal; el visitante, pregunto sobre la posibilidad de mi indulto y el defensor respondió que no calificaba y ante mi alegato de que la sentencia era excesiva, hizo ver que habrían otras fórmulas y que iba a hacer algo al respecto pero mi viaje fue corto porque él terminó firmando la ley dictatorial que aparece en el Código de Ejecución Penal, que se ha convertido en una rémora y que el Gobierno actual pone por encima del Tratado que invoco.
De los tantos viajes de la imaginación, el más importante fue cuando la Presidenta Moscoso, firmó con el Gobierno del Perú, el Tratado para el Traslado de Personas Condenadas, en vigencia, que el Perú no ha honrado; en su momento, fue para mí como tener en las manos un boleto de avión de Copa en las manos. Y, a partir de allí, mis esperanzas empezaban a tener visos de realidad.
Uno de los viajes de la imaginación también fue el nuevo juicio en el fuero civil, donde la condena de 30 años, que no era más que la muerte en vida, pasó a ser de 15, aunque en determinados momentos pareció que pudo haber sido menor e incluso; pensé además en el fin de mi tormento.
Como todo empezaba a ser diferente y mi sentencia de 15 años había sido confirmada por La Corte Suprema del Perú; en el año dos mil seis, hice mi primera solicitud formal de traslado a Panamá, amparándome en el Tratado firmado entre ambos países; consiente, a la vez de que el Perú había firmado incluso tratados similares con 17 países. Y, como era de suponer, aparecieron de inmediato dos obstáculos a mi petición: una ley de tiempos de la dictadura, que a la luz de los jueces, impedía la aplicación del Tratado porque prohibía el traslado; a la vez que se aseguraba de su cumplimiento mediante otra ley en donde él tenía que autorizar el traslado. Y, por su lado, el hecho de que aún no había pagado la reparación civil; por lo que mi petición fue denegada.
Posteriormente, en mayo del 2007, logré la libertad condicional pero aquí hizo su aparición uno de los “Ticuyricuc” del Dictador Fujimori, que ocupa el cargo de Procurador, quien se empeñó en hacerme regresar al Penal, valiéndose de todos los recursos posibles e incluso demandando al Juez que me otorgó la liberación condicional. Y, aprovechando el hecho de estar en libertad condicional:
Por segunda vez, solicité mi traslado, en virtud del Tratado en mención y en esta oportunidad, por intermedio de la Embajada de Panamá y a nombre del Gobierno Panameño, al cual agradezco, como también puede hacerse según el Tratado y nuevamente, la Cancillería se empeñaba en lograr mi traslado dando pasos importantes; entre ellos, el envío de dos misiones al Perú a tratar el tema; quienes, conjuntamente con el Embajador realizaron una serie de entrevistas a los altos niveles de la Administración de Justicia, entre otros y posteriormente, el Embajador por su parte en las esferas políticas y de la Administración, que incluían al Premier y a la Ministra de Justicia de entonces; en varias de estas entrevistas estuve presente y supe de su importancia. La gestión estaba dirigida a exponer el interés del Gobierno Panameño en relación a mi traslado y para ello, el caso bebía pasar de la esfera Judicial al Poder Ejecutivo, donde el Presidente del Perú tomaría la última decisión al respecto, a la vez que podía ser objeto de una petición a su nivel; lo que no llegó a ocurrir porque no salimos del Poder Judicial.
La gestión, duró desde finales del 2007 hasta principios del 2009. Esta vez, el Embajador Roberto Díaz Herrera, quien puso todo su empeño hasta más no poder, lo que aprecio, presentó la documentación a la Cancillería del Perú; que luego, fue enviada a la Unidad de Cooperación del Ministerio Público y de allí a La Sala Para Procesos Con Reos en Cárcel, donde había estado la primera vez. En esta oportunidad, La Sala falló a mi favor declarando procedente la petición pero en la etapa de notificación, el Procurador apeló la decisión y logró que la propia Sala anulara su Resolución y enviara el expediente al Colegiado “B” de la misma Sala para que resolviera, en cuya audiencia, el Presidente de La Sala, le dijo textualmente al Procurador: “Usted que quiere, no es mejor que el señor se valla a su país con su familia…”, lo que fue música para mis oídos y debo entender, que ruido para el Procurador; para entonces, había pagado la multa y la Reparación Civil y todo indicaba que la decisión sería a mi favor pero “Oh sorpresa”, fallaron en mi contra, declarando improcedente mi petición; cambio repentino que resultaba incomprensible.
Pero las cosas no quedan allí, mi regreso puede ser afectado aún más, debido a que recientemente han aprobado una Ley que anula las leyes, que otorgaron beneficios penitenciarios a las personas que habían cometido los delitos de terrorismo y otros. Las que emanaron de una sentencia de La Corte de San José, donde le ordena al Estado ponerse al día con respecto a los estándares de derechos. Lamentablemente, en esta ley se eliminan los beneficios penitenciarios y en virtud de la cual, perdería los 8 meses y medio que me reconocieron en calidad de beneficios y no podría regresar en marzo como esperaba, salvo mejor opinión, sino al vencimiento de la condena, el 30 de noviembre de 2010.
Me quedaba entonces la posibilidad de apelar a la Corte Suprema pero, que sentido tenía, me dije a mi mismo, si el 14 de marzo del 2010, debía regresar a Panamá y esta apelación podría tardar más en resolverse, con el agravante de la persistencia del Procurador, que podía impedir mi regreso por estar pendiente la apelación.
El argumento para impedir mi regreso está en el Artículo del Código de Ejecución Penal que prohíbe el traslado de personas que hayan cometido tales delitos, incluyendo el que se me atribuye; desconociendo de esta manera El Tratado suscrito entre ambos gobiernos; la Convención Interamericana para el Traslado de Personas Condenadas y el Convenio de Viena, que en una de sus partes establece, que los Estados deben cumplir Los Tratados de buena fe y que no se puede exponer como argumento las leyes nacionales para impedir el cumplimiento de los tratados. En este caso, el Perú ha desconocido el Tratado firmado con nuestro país.
Pero las cosas no quedan allí, mi regreso puede ser afectado aún más, debido a que recientemente acaban de aprobar una Ley que anula las leyes mediante las cuales se otorgaron beneficios a las personas que habían cometido los delitos de terrorismo y otros. Lo que emanó de una sentencia de La Corte de San José, donde le ordena al Estado ponerse al día con los estándares de los derechos. En la cual, consecuentemente, se eliminan los beneficios penitenciarios. En virtud de la cual, perdería los 8 meses y medio que me reconocieron en calidad de beneficios y no podría regresar en marzo sino al vencimiento de la condena, el 30 de noviembre de 2010.
Todo este zigzagueo, crea aún mayor incertidumbre y hasta infunde temores porque ya no sabría que esperar a futuro.
Pacífico Castrellón Santamaría.
Lima, 12 de Diciembre de 2009.

viernes, 24 de abril de 2009

LA CRUZ DE LOS JUECES SIN ROSTROS



A medida que pasaban los años frente a mi celda, empezaba a imaginar una realidad distinta; tal vez, debido a mi percepción limitada o a lo traumático de la prisión, especialmente desde mi perspectiva. ¿Y, porqué no podría ser dual y hasta múltiple? - me preguntaba. Y, pensando la realidad como un mundo paralelo entre nosotros, con ligeros desfaces en el tiempo, en donde todo se reducía a imágenes que iban y venían a su antojo o al compás de fuerzas extrañas que hacían del tiempo su morada y que en determinadas circunstancias ocupaban el plano de la realidad. Y así, vi pasar las imágenes de quienes merodeaban amargamente en mi memoria e intranquilizaban mi imaginación; como fue el caso de los Jueces sin Rostros, el Dictador y su "Alter Ego"; al igual que otras figuras espectrales como Teszock Ente Rocka y Ferman Brian, dominados por la ambición y la falta de escrúpulos.
A todos los veía a través de la frialdad de las rejas o tras ellas; padeciendo igualmente. A los Jueces sin Rostros, los veía caminando indefinidamente en la estreches del abismo y al Dictador, atado en una caverna oscura y pestilente, con olor a muertos y a su "Alter Ego", aunque tirando de una pesada cadena, sonriendo irónicamente mientras iba de un engendro al otro. Y, a Teszock y Ferman, como aves extrañas atadas en un nicho al borde del abismo, mirando hacia abajo sin poder emprender el vuelo y escapar como siempre.
Los Jueces sin Rostros, de los Tribunales Militares o de Los Civiles, eran extrañas figuras ideadas por una mente que prefería la oscuridad, quienes "impartían justicia" con una escuadra al cinto, "justicia" o algo que llamaban así. Apostados tras los pasa montañas o las lunas polarizadas en las salas de audiencias, donde recalentaban el caldo enturbiado de las sentencias sumarias o sumarísimas, como prefería decir el Sha-Kall. Eran los tiempos en que las Organizaciones Subversivas o Terroristas como acuñó el Dictador, pretendían refundar el Estado Peruano empleando métodos violentos, que a menudo resultaban cruentos y para combatirlos, las fuerzas del Estado lo probaron todo al parecer, sin ninguna superioridad moral, incluyendo al sistema de "justicia" más inaudito.Las imágenes de los Jueces sin Rostros, que aún siguen en el anonimato, pasaban en silencio frente a mi celda y con el rostro encapuchado, como en una procesión de lo absurdo. Y, al parecer, tal impunidad habrá que dejársela a la justicia divina. Por ello, los pinté atados a la Cruz, para significar que sus conciencias sufren el martirio permanente por haber enviado a la cárcel a tantos injustamente. Tal barbarie, tuvo que ser revisada años más tarde en la justicia ordinaria, que no ocultó la cara e hizo justicia.
Tenían que pasar los años para que mis imágenes tomaran corporeidad y la primera vez ocurrió cuando el "Alter Ego" del Dictador hizo sus último viaje en helicóptero; iba en aquel momento a uno de sus juicios en el Penal de Lurigancho, al igual que yo al mío; a diferencia de que en un camión de la policía; esa vez, nos vimos frente a frente tras las rejas, él por crímenes contra la humanidad y yo por haber colaborado con una Organización Subversiva; involuntariamente como lo sé en mi fuero interno, lo que nos es fácil de probar ante una justicia escéptica por naturaleza. Para mí, se acercaba el fin del cautiverio y para él empezaba, irónicamente en el mausoleo que construyó para sus enemigos. Y, la siguiente imagen espectral acaba de hacerse realidad cuando sentenciaron al Dictador por crímenes de lesa humanidad, quien causó tanto dolor. Sé de el padecimiento que se experimenta en la prisión porque lo he vivido durante años y no me alegra que otro lo sufra pero Justicia es dar a cada quien los suyo.
Pacífico Castrellón S.
Lima, 24 de abril de 2009.

sábado, 14 de febrero de 2009

LAS MUÑEQUITAS DE ABANCAY

Son dos de las pinturas realizadas por mí el año 1995, cuyo tema es el de las muñecas ancestrales pre-incaicas; las pinturas, por ironía de la vida, como el pintor, padecieron en las prisiones peruanas.

El arte textil al igual que la cerámica fue ampliamente desarrollado por los pobladores originarios de estas tierras; el textil, tal vez es el más emblemático, en el que se expresaron con mayor libertad y calidad artística. A los mantos Paracas, nada hay que pedirles en comparación de las interpretaciones abstractas de la pintura, aún de nuestro tiempo. El arte textil, fue más allá de lo utilitario y en él plasmaron la visión de su mundo e incluso, llegó a dimensiones que podrían entenderse como la pintura mural de aquel momento.

La muñequitas, están hechas de pequeños fragmentos de telas e hilos, con los que magistralmente les daban vida, logrando verdaderas formas expresivas. Y, sin pretender de entendido, podrían haber cumplido una función pedagógica además de estética y utilitaria; como juguetes de niñas, pudieron haber servido para la enseñanza de la crianza de los hijos. Las muñecas sobreprotegían a sus propias muñecas y se enternecían con ellas. Hay que decirlo, también acompañaban a sus dueñas en el viaje al más allá y por ello se les encuentran en los entierros, eran más que una propiedad al parecer.

Por esa razón, las pinté en los submundos que tanto han preocupado al hombre, incluso más que la realidad, como la surrealidad y el más allá. Esta vez, en una suerte de auto contemplación.

La pintura en sí, no pretende hurgar en la visión del mundo que rodeaba a los antiguos pobladores de esas tierras y menos, desentrañarlo. Es una especie de comunión fugas con el pasado desconocido, que es lo que nos está permitido.

Pero si las pinturas tuvieran esas motivaciones y tales asombros; para mí resultaría aún más significante que fueran sometidas al martirio de la prisión por aquellas razones extrañas, tantas veces repetidas en la historia de la humanidad; donde se han hecho desaparecer los testigos de la cultura o las expresiones culturas como una manera de anular el pensamiento. Acciones propias de los barbaros que no entienden que pensar es una facultad del hombre, así como la de expresarse artísticamente entre otras.

Esta vez, no fue diferente, estas pinturas también permanecieron encarceladas durante años e incluso más que el pintor. Qué lucha he librado para que regresaran a mis manos, antes que las enviaran al museo del terror como pretendían algunos. Incluso, poco tiempo han pasado en mis manos, hasta hacerlas llegar a nuestro país donde podrán disfrutar de la libertad que nunca debieron haber perdido.

Estas pinturas, como las otras, que padecieron al igual que yo y tendrán siempre una significación especial, que los años me ayudarán a comprender mejor.

Pacífico Castrellón Santamaría

Lima 14 de febrero de 2009.

Las pinturas son parte de la colección de un amigo entrañable.

miércoles, 28 de enero de 2009

SAJIRO EN EL 2025


Fue de las primeras pinturas que realicé a principios del noventa y seis, cuando aún no lograba entender la cruda realidad de la prisión y en ella plasmé la visión desgarradora, que me causó el enfrentarme por primera vez a ese mundo de la oscuridad; donde los seres humanos se reducían a la apariencia de figuras misteriosas postradas en la oscuridad de las celdas, pequeños espacios, en los que apenas se podían dar algunos pasos.

Eran los tiempos en que experimenté el mayor sufrimiento a causa los rigores de la prisión, aunque los años anteriores habían sido los peores según los relatos de quienes los soportaron; aquella vez, tres o más personas permanecíamos veintitrés horas y media al día en la estrechez de las celdas, que a duras penas eran para dos, con sólo media hora para desentumir los huesos en el patio del penal. Allí, ante el asombro de todos, después de algún tiempo, di las primeras pinceladas en la prisión; fue algo así como el segundo gran salto porque haría poco tiempo se les había permitido leer nuevamente los libros de la biblioteca del penal y esta vez, se producía un nuevo espacio que iba a ser prometedor.

En los años venideros, los trabajos artesanales que ya se empezaban a hacer, tomaron un giro sorprendente y fueron el punto de partida de una producción variada y de mayor calidad. Para entonces, dejaban atrás la parte más cruda del cautiverio, venían de la prohibición y del aislamiento persistente, donde estaba prohibido escuchar la radio, leer los periódicos, las revistas y los libros o cualquier palabra escrita; leer y escribir literalmente, donde incluso no se favorecía el trabajo. Como en la cárcel llamada “Libertad” de los Pájaros prohibidos de Galeano. Y, por libro apenas les permitían la biblia, para quienes en su mayoría no profesaban la fe Cristiana, debido a sus creencias políticas o bien, entendían a Cristo como el revolucionario que fue crucificado por sus ideales.

Allí, en la estrechez de la celda, pintaba sobre el lienzo pegado a la pared con cinta adhesiva, en el único espacio disponible de apenas un metro de ancho, la continuidad del que usaba en el piso en las noches al dormir. Aquellas pinceladas fueron las más dolorosas de mi vida y las di con los pocos colores que pude conseguir, a excepción del rojo y el negro que estaban prohibidos. El lugar, estaba iluminado tenuemente por la poca luz que pasaba entre los barrotes, desde una pequeña ventana en lo alto de la pared del pasillo que da a las celdas.

Sajiro, es un término del lenguaje empleado en la prisión, que se refiere a la oportunidad de hacer algo en un momento determinado, como por ejemplo; cuando pedían un “sajirito para ir al baño”, si la necesidad apremiaba. Sajiro en el 2025, habría sido la oportunidad que tenía de salir en libertad en la fecha, a los setenta y nueve años y al término de la condena de treinta años, impuesta por uno de los Tribunales Militares sin Rostros, que impartieron “justicia” sumariamente, violando los más elementales derechos de las personas. Tribunales que fueron eliminados junto a sus nefastos fallos por un mandato de la Corte de San José.

En aquellos tiempos, para salir durante unos minutos al pasillo de apenas un metro veinte de ancho, dispuesto frente a las dieciséis celdas de cada piso, había que pedir un sajiro especial y aquellos seres de apariencia humanoide que se pueden ver en la pintura deambulando entre los barrotes, éramos los presos al momento de “disfrutar del sajiro”; las siluetas atrapadas entre los barrotes es la representación de nuestra humanidad y la mujer en la parte superior, nuestros familiares angustiados por la perdida de la libertad del ser querido.

Pero en la pintura también está la paleta del pintor aprisionada entre los barrotes y aunque tétrica la visión reflejada en el lienzo, en la parte inferior, sobre los cerros estériles que bordean el penal, vuelan unas aves en señal de esperanza y las páginas suspendidas entre las cuerdas, no son más que un instante en la noche más oscuras de nuestra existencia y también la semblanza de la vida en medio del padecimiento.

Pacífico Castrellón Santamaría

Lima, 26 de enero de 2009.

Memoria de los penales del Perú.

La pintura: “Sajiro en el 2025” clasificó en la Bienal de Panamá de mil novecientos noventa y seis. Y, es parte de la colección de La Cancillería de Panamá.

lunes, 5 de enero de 2009

La vendedora de periódicos


Confieso, que he esperado este momento durante años y no puedo evitar la extraña sensación que me invade, al tener en mis manos nuevamente a La vendedora de periódicos después de trece años de haber sido incautada y de sufrir los rigores de la prisión a la que fue sometida literalmente: primero, en la oscuridad de los depósitos de La policía donde permaneció la mayoría de esos años hasta, que fue finalmente entregada a los Jueces. La privaron de la libertad sin haber cometido delito alguno, tan sólo por el hecho de ser pintada por alguien que permaneció en ella once años y medio a causa de un pecado de la razón que se convirtió en delito político.
Sensación, que también se refleja en los sentimientos encontrados que experimento: alegría, debido a que está en libertad nuevamente y puedo tocarla otra vez mientras le pido perdón acariciándola con suavidad; ira, por la impotencia de no haber podido hacer nada por ella mientras estuvo en la mazmorra, cuando por más que la pedí no me la devolvieron y no sé si pena por el Procurador, quien pretendió que se entregara al museo del terror con otras de mis pinturas con temas tan cándidos como el beso, muñecas de trapo, bodegón y paisaje.
Al verla, no puedo menos que sentir alegría porque la pintura sobrevivió incluso al dictador y me hace recordar también el dolor que sentí cuando las presentaron en mi juicio, después de ocho largos años: estaban descuidadas, sucias y polvorientas. Esa vez, sólo pude apartar las lágrimas de mis ojos y decirle al Juez: “mire como están” y pedirle que me las devolvieran pero su respuesta fue: “hable con su abogado”, quien me respondió en voz baja: “espera a que todo termine”.
Trece años después, cuando ya todo está por llegar a su fin, insistí en mi petición y el Juez a quien le correspondió resolver, quien es una persona culta y amante del arte, aplicó la justicia ordenando la devolución de las pinturas porque no hay relación entre ellas y los hechos sobre los cuales el pintor fue sentenciado.
La pintura, trata de una vendedora de periódicos con un niño a cuestas a la usanza serrana y un haz de periódicos en las manos mientras camina por el mercado de frutas anunciando su venta. Fue absurdamente encarcelada porque los Sha-Kales del dictador algún peligro vieron en ella, tanto así que me sobrepasó en años en la prisión.
Ahora está en mis manos, cuidaré de ella y la llevaré de regreso a mi país, donde mis descendientes la pasarán de una generación a otra disfrutando indefinidamente de la libertad.

Pacífico Castrellón S.
31 de diciembre de 2008.